-

Sin Título (pintura submarina) de 1948, obra de Cordelia Urueta
Color, naturaleza y formas que se resisten a un solo nombre en una pintura de Cordelia Urueta. En esta pintura de Cordelia Urueta, nada parece obedecer del todo a las leyes de la naturaleza. Hay flores, una caracola, formas vegetales, una roca que se transforma en un torso de mujer bajo una luz caliente; pero…
-

Butoh: el arte de morir sobre tus pies mientras sigues vivo
No hay música. No hay luces. Solo un cuerpo humano, cubierto de polvo blanco, que empieza a moverse tan lentamente que parece una estatua de cera que empieza a derretirse en cámara ultra-lenta. Sus ojos están cerrados o abiertos hasta el punto de desaparecer. Su piel está arrugada. Sus músculos se contraen como si algo…
-

Ferrari Testarossa 1957: cuando Italia se encendió de rojo
No fue solo un coche. Fue una confesión. Una declaración de intenciones grabada en metal curvado y pintura roja sangre. En 1957, Ferrari lanzó lo que después se llamaría Testarossa —en realidad, el 250 GT Coupe— y con ese acto, dio al mundo entero una lección sobre cómo la belleza puede ser más letal que…
-

La decadencia de la elegancia descuidada (Sprezzatura)
La corbata ligeramente torcida, el puño desabrochado, el cabello estratégicamente revuelto. El problema no es el desorden: es que, a veces, todo parece demasiado ocupado en demostrar naturalidad. La camisa está abierta en el punto exacto. Las mangas, arremangadas con una precisión que pretende no serlo. Nada parece accidental, aunque todo aspire a parecerlo. El…
-

El traje como armadura, sí, pero con estilo
De los gángsters de la ley seca a los mods, de James Bond a los Shelby: una misma prenda ha servido para custodiar el orden, desafiarlo o fingir que se pertenece a él. La diferencia nunca estuvo solamente en la tela. Antes de sacar la pistola, el hombre se acomoda el puño de la camisa.…
-

Dadá: cuando la rebeldía todavía significaba algo
En 1916, en una taberna de Zúrich, un puñado de desertores inventó el sinsentido como forma de protesta contra la guerra más sangrienta que había visto el mundo. Un siglo después, el sinsentido sigue colgado en los museos: pero ya no protesta contra nada. Solo cobra. Hay que imaginarlo con precisión, porque el detalle lo…



















