El dibujo infantil muestra un paisaje marino con un sol grande de color naranja, varios animales del océano como un pulpo, peces, tiburones y tortugas, además de un barco rojo en la superficie.

El Arte no está amenazado por la IA, el gusto sí

Y la atención también.

Primero tendríamos que preguntarnos qué es arte, porque en este punto ya comienzan las discusiones sin necesidad de llegar a la IA.

Por ejemplo, en la definición de lo estético, que si bien contempla ciertos cánones como la proporcionalidad, también admite la exageración.

Existe la armonía y existe la estridencia.

Que, por cierto, esta última no solo amenaza al arte.

También a la IA.

Tenemos auténticas obras de arte a la más pura escuela de Rubens, pero también las de Van Gogh.

Quevedo nos muestra que hasta para insultar se puede tener gracia y, ¿por qué no?, escribirlo con arte.

Obras monumentales como la Capilla Sixtina de Miguel Ángel que intentan traspasar el espíritu y lo logran, a la vez que murales de Rivera o Siqueiros que intentan violar las conciencias.

Y lo logran.

Detalle del panel mural Revolución rusa o Tercera Internacional (1933) de Diego Rivera.

Cómo cada quien tiene su propia definición del arte, yo voy a decir la mía. El arte sobre todo es expresión, no importa si logro hacerlo con estética o no. Importa que esa expresión logre trascender la comunicación más básica.

Esa que conecta con el alma.

El medio no importa, puede ser música, pueden ser ideas, puede ser una imágen. Y esta a su vez puede ser al oleo, puede ser una acuarela, puede ser una imágen de esas que solo se quedan en la retina como bien decía Curro Romero, o puede ser incluso una fotografía.

Puede ser cualquier cosa que conecte con el alma, pero eso no basta.

El arte despierta emociones.

El arte conecta muy adentro de las personas porque sale de muy dentro del artista. Sobre todo de la inspiración.

El llanto de un niño nos puede calar muy dentro, pero esto es gracias a su expresión. No a una cámara fotográfica, esta solo fue el medio. Luego entonces sí, viene el trabajo del artista de la fotografía.

O de un pincel.

El arte se acumula.

Pero eso tampoco basta. No basta que sean cosas bellas, no basta que sean expresiones auténticamente humanas que nacen desde el alma.

¡Falta la libertad!

La libertad es el sello de autenticidad de esas expresiones. No importa si la técnica es más o menos refinada, no importa si libremente la expresión es con las manos o con todo el cuerpo, ni si es a color o en blanco y negro.

Importa que nazca libre y se entregue libre.

Una expresión que intenta violar al receptor no es auténtica, no es limpia. Nace desde la mentira, desde la mala intención de privar de la libertad a quien le preste atención.

Cuando una obra expresa, contecta, pero no respeta la libertad, no se llama arte, se llama propaganda.

Es por eso, que la inspiración nace de los corazones, y los corazones libres expresan su libertad y aprecian la libertad de los demás. Así, el ciclo transmisor del arte está cerrado y este comienza a fluir.

Pero es también en este último tramo en el que se vuelve potencialmente peligroso. Porque una vez expresivo, una vez que efectivamente, nació desde la profundidad y una vez puede hasta ser estético, es cuando ya nuestras puertas están abiertas y las defensas están bajas.

Una pintura aparentemente inocente, pero con toda la intención, aprovechó las debilidades y sesgos psicológicos de la Alemania de los años treinta. Esto costó millones de vidas humanas y a ellos además, les costo su país, soberanía incluida hasta día de hoy.

¿El arte nace desde las entrañas de una inteligencia artificial, o sigue naciendo desde las entrañas del hombre?

¿Es la inteligencia artificial quien una y otra vez, intenta privarnos de la libertad con la que fuimos creados y por lo tanto tenemos esa pequeña capacidad creadora?

La creación de Adán – Capilla sixtina de Miguel Angel

— Por Juana la charrasqueada, artista callejera y defensora del pan con corteza