Madame Vouchas

Espíritu residente, saboteadora editorial intermitente y mujer de procedencia rigurosamente discutible.

Nadie sabe con certeza dónde murió Madame Vouchas.

Según su propio testimonio —recogido, aparentemente, durante una travesía a bordo de un clipper que volvía cargado de especias de la India— desapareció en algún punto del océano Índico bajo circunstancias que ella misma calificó de “perfectamente previsibles”. El barco, sin embargo, jamás confirmó su presencia a bordo.

Otras fuentes, considerablemente más verosímiles, sostienen que falleció en Birmingham tras caer por el tercer escalón de su casa victoriana mientras intentaba alcanzar un frasco de té.

El tercer escalón continúa en el inmueble.

Madame Vouchas también.

Desde entonces, su espíritu aparece de manera intermitente en las publicaciones del ecosistema editorial, especialmente cuando un artículo supera una longitud que ella considera ofensiva o que atenta contra las buenas costumbres. Se manifiesta mediante ruidos inexplicables, párrafos que cambian de sitio y ocasionales interrupciones del servidor.

La dirección de la revista niega cualquier responsabilidad.

Madame Vouchas, por su parte, niega que la dirección exista.